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Tengo un problema con las correcciones de las novelas, hablemos de ello

Lo estoy pasando mal con el tema de las correcciones. Entre los cambios que estoy introduciendo en La fábrica de cuentos, “restyling” lo llamamos en marketing, estoy metiendo unas correcciones a las novelas que ya estaban publicadas. Especialmente las relacionadas con la puntuación de algunas conversaciones. No voy a decir que haya sido un gran error, escribo esto en medio de las correcciones de “La sonrisa del monstruo”, pero sí que tengo un problema con las correcciones y las relecturas.

Dejemos claro que no tengo formación específica en corrección de textos literarios ni tampoco en su creación. Lo que tengo es experiencia en redacción publicitaria y con el paso del tiempo me he centrado más en la corrección que en la producción, algo normal en una trayectoría profesional tradicional. 

Algo que he inculcado en mi filosofía de trabajo profesional, la publicitaria, es la necesidad de “abandonar los textos”. Llegados a cierto punto hay unos plazos que cumplir y no puedes pasarte semanas puliendo un texto. Por lo que llegado a cierto punto lo tienes que “abandonar” y lanzarlo a sabiendas de que cumple un mínimo de calidad.

Mi problema con la relectura de las novelas, especialmente las tres primeras, es que me he hecho inmune a ellas. Las he releído tanto que me he acostumbrado y siento que no sé corregirlas correctamente. Me las sé tan de memoria y han dado tantas vueltas que las conozco al dedillo y me hago inmune a ciertas negligencias. Me refiero más a cuestiones de estilo y gramática que narrativas y de cohesión.

Tened en cuenta que no son proyectos tradicionales. Son escritos muy prolongados en el tiempo. Se escribieron hace bastantes años cuando para mi escribir era plasmar ideas sin prestar mucha atención a reglas gramaticales ni de edición literaria. Por lo que recuperar estas novelas ha implicado: 

Una relectura de la versión primigenia para evaluar si realmente había algo de valor o eran simple elucubraciones que no iban a ningún lado. 

  • Luego un proceso de reescritura para pulir aspectos narrativos o directamente acabar las historias. 
  • Otra relectura para comprobar la cohesión narrativa. 
  • Otra para las correcciones. O estoy a la cohesión narrativa o estoy con las correcciones me da inseguridad hacer las dos a la vez. 
  • Una antes y otra después de pasar a la maquetación de los formatos PDF, ePub y MOBI.
  • Ah, y no olvidemos esta última que era para pulir ciertos aspectos de la puntuación de los diálogos.

Se me ha ido el número de correcciones al cielo. Siento que con cada relectura encuentro algún fallo nuevo, que por nimio que sea, me hace dudar del resto. Esto hace que vuelva a darle otra vuelta y el “come come” vuelve a empezar. 

Está claro que precisamente este proceso de relectura y corrección es una labor propia de un profesional en la materia, algo que no soy. Sin embargo contratar profesionales no es algo que me pueda permitir, habréis notado que descargar los cuentos es gratis. El punto intermedio es darle a leer los cuentos a una tercera persona que al menos no esté tan contaminado por relecturas anteriores. Tampoco es tan fácil. No hablamos ni de textos pequeños ni de correcciones comunes. 

Llegados a este punto me doy cuenta que el objetivo oculto, incluso para mi mismo, dentro de este texto que no he planeado antes de lanzarme a escribir, es disculparme por los posibles errores que pueda haber en estas versiones revisadas de los cuentos. Siento que están en una versión más que óptima y que debo “abandonarlos” para poder seguir avanzando en las nuevas publicaciones que tengo preparadas.