La fábrica de cuentos lleva ya su buen par de años en funcionamiento. Durante este tiempo la actividad del proyecto ha sido en el mejor de los casos desigual. Los que sí han demostrado una constancia llamativa han sido los lectores.
Estamos bastante lejos de poder considerarnos una fuerza del panorama literario. Lo que sí os puedo admitir es que el constante goteo de correos electrónicos confirmando una nueva descarga ha sido una agradable sorpresa y el verdadero motivo por el que el proyecto no ha acabado en un constante barbecho.
Así que podría ser interesante darle un repaso a la evolución de La fábrica de cuentos durante todo este tiempo.
Los inicios de La fábrica de cuentos, lanzamiento y estancamiento
Escribir siempre me ha ayudado. Bien como forma de aclarar ideas que me abotargaban la cabeza, bien como ejercicio de evasión o bien por el puro placer de escribir. La cuestión es que después de una vida dedicada a lo que no ha dejado de ser un hobby he acabado reuniendo una buena cantidad de historias. La fábrica de cuentos surgió para compartir estos relatos con aquellos lectores que pudieran interesarse por ellos.
Mi profesión es el marketing así que crear redes sociales, una web y la estructura de descarga de las novelas lo pude desarrollar yo mismo. Algo más de tiempo tuve que dedicarle a la maquetación de los MOBI y los ePub. Así que si encontráis errores de maquetación o no se adaptan a todos los dispositivos, tened en cuenta que he sido autodidacta. Para las portadas de las tres primeras novelas tuve ayuda de una ilustradora, que por algún motivo no quiere compartir su nombre y es la razón por la que este es un proyecto “casi” unipersonal.
El lanzamiento de La fábrica de cuentos fue acompañado de un modesto presupuesto para anuncios en redes sociales, principalmente Facebook e Instagram. Estos anuncios fueron los que permitieron que el lanzamiento contara con un número no desilusionante de lectores.
Sin embargo, cuando se dejó de invertir la web perdió prácticamente toda su visibilidad. Es cierto que en ese tiempo las redes sociales de La fábrica de cuentos todavía tenían actividad. Estas redes sociales eran la única fuente a través de la que los lectores podían conocer el proyecto. Muy a mi pesar, el contenido de las redes sociales me acabó llevando demasiado tiempo y estas se abandonaron.
Evolución del proyecto, un crecimiento tan lento como constante
Tras unos meses con el proyecto muerto, surgieron descargas de la nada. Un leve pero constante goteo de lectores estaba llegando. La fuente de estos lectores era el posicionamiento SEO en buscadores online, principalmente Google. La web realmente está bastante bien optimizada, lleva en funcionamiento bastante tiempo y los usuarios tenéis una actividad sana en ella. Todo esto le permite gozar de ciertas posiciones ventajosas en búsquedas en Internet. Tampoco excelentes, aunque suficientes para llegar a lectores interesados.
Literalmente durante un puente en el que me aburría, le dediqué más tiempo de lo normal a La fábrica de cuentos y me di cuenta de que la web no me gustaba. Había pasado más de un año y la web había quedado desfasada muy rápido. Empecé a cuestionar ciertas decisiones de diseño. Lo del fondo magenta no me lo explico ni yo. Decidí rediseñarla.
Para la nueva versión aproveché mucho de la estructura de la anterior. Los cambios se centraron en la parte visual. Los colores ahora son mucho más elegantes y los libros destacan más. Actualicé ciertas palabras clave para mejorar el posicionamiento y poco más. Los cambios fueron pocos, pero resultones. Ahora me gusta bastante más.
Situación actual, mucho trabajo por delante
Pasaron los meses y noté que el goteo de lectores había aumentado. En ningún momento podemos decir que el grifo se hubiera abierto. Digamos que la expresión había pasado de “goteo” a “chispear”. Analizando los datos encontré un aliado inesperado: la inteligencia artificial. Varias IAs estaban recomendando La fábrica de cuentos y la gente estaba descargando los libros.
El problema con los lectores que llegáis desde herramientas de inteligencia artificial es que no puedo analizar mucho más. Mientras que de los que llegáis por Google puedo conocer qué búsquedas y palabras clave os han traído a la web. Con la IA no sé qué tipo de conversación o temáticas os han llevado a conocernos.
Con los lectores chispeando por la web encontré la excusa perfecta para volver a dedicarle algo de constancia al proyecto. Una constancia materializada a través de estos blogs y las secciones que podéis encontrar al píe de página. Es la forma de potenciar la autoridad y posicionamiento de La fábrica de cuentos en buscadores y herramientas de IA.
¿Funciona? Dadme un par de meses para que os pueda hablar de ello con propiedad. Por el momento solo os puedo adelantar que ahora somos más visibles que nunca